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  • Foto del escritorSantiago Maza

I DREAMED A DREAM

Álbum: Les Miserables

Música: Claude-Michel Schönberg, Alain Boublil, Herbert Kretzmer

Año: 1980



Con esta canción me pasan 3 cosas: primero, me imagino a Eva (la de Adán) contando su historia. Segundo, me identifico pensando en la mía. Y tercero, imagino a todas las personas que también hacen suya esta tragedia.


Empezaremos con Eva.


There was a time when men were kind / when their voices were soft / and their words inviting / There was a time when love was blind / and the world was a song / and the song was exciting / There was a time / then it all went wrong...


¡Ella vivió en el paraíso terrenal! Le tocó estar ahí con Adán en el principio, gozando de la compañía de Dios. Todo era bueno, había paz, el amor era limpio; no había cansancio ni dolor, ni vergüenza ni pasiones desordenadas... estaban súper a gusto, felices... y con sueños e ilusiones.

I dreamed a dream in times gone by / when hope was high and life worth living / I dreamed, that love would never die / I dreamed that God would be forgiving.


Había esperanza, futuro y un amor sin límite. Pero es verdad que había una condición: querer ese amor. Ese amor tenía que ser libre, y para ello, necesitaban tener una manera de poder decir que no. Dios les había dado todo, incluida la capacidad de rechazarlo.


Then I was young and unafraid / and dreams were made and used and wasted / there was no ransom to be paid / no song unsung, no wine untasted...


Quizá lo único que les faltaba en esa inocencia original era la experiencia del mal. No tenían miedo de nada y vivían muy libres en el jardín junto con Dios. No habían conocido al demonio, ni tampoco su propia concupiscencia. No sabían que su corazón, que estaba hecho para el amor más puro, también podía consentir pensamientos oscuros.

But the tigers come at night / with their voices soft as thunder / as they tear your hope apart / as they turn your dream to shame / He slept a summer by my side / he filled my days with endless wonder / he took my childhood in his stride / but he was gone when autumn came.


Y esa es la historia del pecado original que todos conocemos y que muchos repetimos en nuestras vidas. El pecado de Eva fue original, lo nuestro es una copia reciclada: el pecado siempre es igual.


Es una voz (a veces el demonio pero a veces nosotros mismos) que nos sugiere escogernos a nosotros mismos sobre Dios. Es una posibilidad que parece buenísima: un placer, un gusto, una risa, una cosa bonita, una sensación de satisfacción... que viene acompañada de una gran tristeza. Es una mala decisión de la cual somos conscientes como 5 segundos después de que se termina el placer. Es un engaño que nunca compensa. Es vender la primogenitura por un plato de lentejas.


Esa parte: la cruda o remordimiento, a nadie le gusta. Esa soledad que viene después del pecado es fea y nos deja sin paz. Queremos quitarla y de hecho nos gustaría no sentirla nunca... a veces buscamos otra vez el pecado, para intentar otro momento de “felicidad”.

And still I dream he'll come to me / that we will live the years together.

¡Qué absurdo! Ya nos hizo daño una vez... y ahí seguimos, tropezando con la misma piedra. Cuando vemos a personas hacer esto nos causan cierta lástima y frustración... ¿por qué no entienden? Luego... esas personas somos nosotros.

But there are dreams that cannot be / and there are storms we cannot weather / I had a dream my life would be / so different from this hell I'm living / so different now from what it seemed...

El pecado provoca tristeza, soledad y remordimiento porque es un anticipo del infierno. Los que llegan al infierno van engañados; libremente, pero engañados. Han escogido mal porque ellos mismos se han traicionado... no estaban hechos para el infierno.

Now life has killed the dream / I dreamed

No es “la vida” la que mató el sueño. Cada quien decide cómo vivir, a pesar de las circunstancias que le toquen. Las circunstancias limitan un poco, pero no definen.

El problema clave es que no se trata de cumplir mi sueño, sino de cumplir el sueño de quien me creó. Ahí cambia toda la cosa. ¡El sueño importante es el de Dios! Te creó para ser súper feliz a su lado, para hacer y disfrutar haciendo el bien, para tener amigos y ser generoso con ellos, para ayudar a los que te rodean y dejarte ayudar cuando lo necesites... te creó para quererte y para que lo quieras. ¡Ese es el sueño! Todo lo demás, un engaño terrible.

Por eso nos sentimos tan mal cuando pecamos. Por eso el remordimiento y el dolor. Por eso la tristeza y la decepción.

Pero el pecado no tiene la ultima palabra... y esa es una muy buena noticia. El pecado rompe tus sueños, pero Jesús te los regresa en la confesión. En la confesión retomamos el rumbo a la felicidad y por eso es tan importante: el sueño está vivo otra vez. Jesús se hizo hombre para devolvernos ese sueño original... ¡esa es la buena noticia del Evangelio!


Pues a Eva, a Fantine, a ti y a mi nos pasa lo mismo: caemos en la trampa. Nos dejamos seducir por la tentación y caemos, a veces muy bajo. Lo importante es no quedarnos abajo: que el pecado no tenga la última palabra. Cuando caigamos en la trampa del demonio, hay que volver a la luz: reconocer nuestros errores, arrepentirnos, pedir perdón... y dejarnos querer por Dios que nos recibe con los brazos abiertos... I dreamed that God would be forgiving. ¡Qué increíble que esa parte del sueño sea uno de los pilares de nuestra fe! Y esa parte –tan importante– hace que la otra también sea posible: I dreamed, that love would never die!

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