ENAMÓRATE
- Santiago Maza

- 1 may
- 2 Min. de lectura
Álbum: Justo ahora y siempre
Música: Dvicio
Año: 2014
Mil veces te lo han dicho y mil veces más lo vas a oír… de eso de trata el cristianismo: ¡enamórate, te, te… otra vez!
Ojo, que son dos partes. En primer lugar, el enamoramiento. En segundo lugar, una y otra vez. Esta es la historia de tu vida, comenzar y recomenzar… en el amor.
Te lo puedes cantar a ti mismo o imaginar que Dios te lo canta… y que tu ángel custodio le hace segunda… y que todos tus amigos que ya están en el cielo se unen al coro: ¡enamórate!
No es la letra más profunda e inspiradora, pero tiene dos o tres ideas que ayudan a hacer un rato de oración.
Era lo bonito del mar, cuando estás a mi lado no hay otro lugar / Y era lo bonito de ser un par de enamorados / Era lo bonito de ti, tú nunca te rendiste hasta verme feliz / Y es lo más bonito saber que nunca me has fallado.
Esa es nuestra relación con Jesús: el mejor lugar es a su lado, nunca se rendirá hasta no verte feliz y nunca te va a fallar. Qué bonito es ser un par de enamorados: Dios y tú. Es tan sencillo. Pero el diablo mete la cola… y nos encanta hacerle caso. Pasa como en las películas de miedo, en las que parece que los protagonistas nunca están dotados del más mínimo sentido común y se van metiendo en los lugares menos oportunos. El presente feliz se vuelve pasado: y era lo bonito de ser un par de enamorados…
Y se olvida el pasado, como si nunca hubiera existido. Ahora sé que es fácil decir que te olvidé / Que lo nuestro nunca existió, que te fallé.
Santo remedio: nunca existió. Qué gran manera de callar la conciencia. Curiosamente falsa, pero bastante efectiva. Nunca existió esa felicidad que tanto disfruté. Nunca existió esa llamada de la que en algún momento estuve seguro. Nunca existió esa relación tan íntima que tuve con Dios. Mucho más fácil eso, que aceptar que te fallé.
Qué facilidad para cambiar la primogenitura por un plato de lentejas. El pecado siempre es un engaño, siempre es un trueque en el que salimos perdiendo. Y sin embargo, tenemos membresía de clientes frecuentes. Caemos mil veces en la misma piedra.
Lo bueno es que el remedio es fácil y claro: Sigue enamorándote, sigue persiguiéndolo / Si el impulso viene de tu corazón / Como el aire que no ves, que se mete en tu interior / Pase lo que pase siempre seré yo quien te va a querer.
Sigue persiguiendo al Amor, que te espera con los brazos abiertos. Escucha ese impulso que nace en el fondo de tu corazón… que te empuja hacia el Amor más grande. Deja que el Espíritu Santo tome posesión de ti y te lleve a experimentar un gozo indescriptible. Disfruta la alegría de saberte amado por Dios sin condiciones… Pase lo que pase siempre seré yo quien te va a querer.
Pues eso constantemente y durante toda la vida: Enamórate, te, te, otra vez



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