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  • Foto del escritorSantiago Maza

DOS CANCIONES: PARA SIEMPRE

Álbum: Soy yo | Para siempre

Música: Kany García | Christian Danial

Año: 2018 | 2019




Es increíble como el corazón humano tiende a lo eterno y busca el para siempre. En el amor nunca nos conformamos con poquito, lo buscamos –lo exigimos– todo. Ni siquiera en el noviazgo, que se sabe que no es para siempre, se aceptan condiciones de tiempo. La pregunta es abierta: ¿quieres ser mi novia? No incluye un término de contrato: ¿quieres ser mi novia por 3 meses?


Aquí tenemos algunas frases de dos canciones tituladas Para siempre… que dan muy buenas ideas para entender ese amor que no acaba, o que no debería acabar nunca, que es el amor a Dios.

Dios nos grita: déjame abrazarte para siempre… para siempre, para siempre; y sigue: yo solo te quiero amar más allá de la razón por toda la eternidad. ¡Hemos nacido para ese amor! Dios nos hizo para quererlo, para estar con Él, para ser felices con Él. Ojalá también podamos decirle: déjame abrazarte para siempre. ¡Déjame, por favor! Qué ilusión tengo de llegar al Cielo y abrazarte para siempre… porque yo he nacido pa’ quererte.


Y es que es así. No es una cosa “opinable”. Estamos hechos para ese amor. Contigo puedo respirar, aunque me falte el aire porque tú lo haces posible. Dios hace posible todo: nuestra existencia, nuestros talentos, nuestras amistades, nuestra felicidad… y solo Él es capaz de llenar nuestro corazón. Que no se nos olvide: Dios nos creo y es todo poderoso. ¡Qué increíble que además nos quiera amar!


Que quiero pasar mi vida junto q ti. Que tú eres todo lo que al cielo le pedí. Que es tan fácil prometer amor eterno, cuando sientes todo lo que estoy sintiendo. ¿Qué es primero: mi amor por Dios o el suyo por mi? Dios nos amó primero y esa es la causa de sentir todo eso por dentro. Nuestro corazón está inquieto hasta no descansar en el Amor de Dios. Y una vez que lo encontramos... ¡es tan fácil prometer amor eterno! Que nada nos vuelva a separar de Dios. Prométele tu amor por siempre al captar la magnitud del amor que Él te tiene ¡desde hace siglos! … yo te entrego el corazón. Una vida no me da para demostrarte que yo solo vivo por tu amor. ¡No nos basta una vida! Pero es la que tenemos… ojalá la aprovechemos para darle todo el amor que podamos; para corresponder lo mejor que podamos, aunque sea muy grande la diferencia entre su amor y el nuestro.


Tanta gente que lleva tantos años buscando esa felicidad; buscando la clave de la felicidad; rezando y pidiendo a Dios –con el nombre que quieras– una explicación. Y Dios responde. Ojo: Dios responde fuerte y claro. Se hace hombre y baja a hablarnos en nuestro idioma. Aprende nuestro idioma y lo usa para que entendamos bien.


Tu [Jesús] eres la respuesta a mi fiel oración;

eres la confirmación de que Dios siempre me ha escuchado.


¡Claro que Dios nos escucha! Y nos manda a su Hijo: tú eres lo más cerquita a la perfección, eres como un milagro que merece ser contado. ¡Y ese es el gran milagro que merece ser contado! La encarnación del Hijo de Dios es El milagro que vale la pena contar.


Hoy mirándote yo sé que existe un Dios… así les pasó a los primeros cristianos, que conocieron a Dios hecho hombre. Les tocó la suerte de convivir con Él: escucharlo y platicarle, jugar y comer juntos… y Jesús estuvo feliz con ellos. Por eso, cuando Jesús muere, los cristianos se la pasan predicando el gran milagro que merece ser contado. Jesús sube al cielo pero se queda con nosotros en la Eucaristía… y a eso se aferran los primeros cristianos… porque es una bendición que te quedarás a mi lado. ¡El milagro de Dios hecho hombre va acompañado del Dios hecho pan! Locura tras locura y todo nos lo cuentan esos primeros testigos en el nuevo testamento.

¿Cómo saboreamos las palabras del Evangelio que nos cuentan este milagro? Que en mi oido siempre duerman todas tus palabras. ¿Cómo nos metemos en las escenas que se nos narran? Que tu pecho sea siempre donde apoyaré mi cara… como San Juan que se recarga en Jesús en la última cena, ¿así nos metemos en las escenas de la vida de Cristo? El Evangelio no es un libro que hay que leer: es una lectura que hay que vivir, porque detrás hay una persona a la que hay que conocer y amar.

Inevitablemente –así lo muestra la abundante experiencia de los años–, al leer así el Evangelio, a las personas no les queda de otra más que enamorarse de Cristo.

Yo quiero pasar mi vida junto q ti; que tú cambiaste todo lo que había en mí y te convertiste en luz mi paz mi calma; en la pieza que a mi alma le faltaba. Dios ha venido a cambiarlo todo desde dentro. Es la pieza que faltaba en ti. Ahora sí —pero sólo si correspondes— luz, paz y calma… verdadero amor y para siempre.

Buscar a Cristo y encontrarlo nos llevará necesariamente a amarlo. ¡Y ese amor es El Amor que estábamos buscando!


Podemos decir todavía dos cosas más de este amor que Dios nos tiene: si intentamos corresponder, habrá lucha: voy luchando contra todo para nunca separarnos. Y si luchamos en serio, habrá un cambio en nosotros que los demás notarán.

Yo quiero hacer vida contigo (…) y ser la historia favorita que comparten los testigos, que conocen lo que somos y lo que antes fuimos; y ser la mejor parte que hay de ti.

Nuestros familiares y amigos tienen derecho a notar el cambio. Conocen cómo éramos antes y ahora pueden ver en nuestra vida la maravilla del amor de Dios… que se ha vuelto la mejor parte que hay en nosotros.

Buscar a Cristo y encontrarlo nos llevará necesariamente a amarlo… ¡y a “compartirlo”! Hemos encontrado el amor que da sentido a nuestra vida y a la de todos… ¿cómo no vamos a querer acercar a los demás a esa fuente de felicidad? Hoy tengo un buen presentimiento y sé que tú también lo sientes, de que este amor sin duda alguna es para siempre. ¡Es Él… El Amor que todo mundo está buscando! ¿No te dan ganas de ser apóstol de este Amor que es para siempre, para siempre, para siempre?

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