A QUIĆN LE IMPORTA
- Santiago Maza
- 1 mar 2024
- 3 Min. de lectura
Ćlbum:Ā ThalĆa
MĆŗsica:Ā ThalĆa
Año: 2002
ĀæA quiĆ©n le importa lo que yo haga? ĀæA quiĆ©n le importa lo que yo diga? Yo soy asĆ, y asĆ seguirĆ©ā¦
Yo entiendo esta canción de dos maneras distintas: o es una persona empoderada e independiente⦠o es una persona pidiendo ayuda. Pienso que ThalĆa busca decir lo primero, pero en el fondo creo que todos buscamos lo segundo. Y la respuesta firme y convincente āla roca donde podemos cimentar nuestro edificioā es clara: a Dios le importa todo lo que haces y todo lo que tu digas, porque a Dios le importas tĆŗ.
La gente me seƱala, me apunta con el dedo, susurra a mis espaldas y a mi me importa un bledo. Que mas me daā¦
Somos seres humanos y vivimos en sociedad. Siempre seremos vistos y criticados por los demĆ”s. No nos podemos dejar llevar por lo que digan de nosotros⦠ni los insultos ni los halagos deberĆan de servirnos como brĆŗjula. ĀæQuĆ© mĆ”s nos da lo que digan los demĆ”s? La brĆŗjula, vale la pena recordarlo, es una: Dios. Ā”Su opinión es la Ćŗnica importante! Y aquĆ la canción, en mi opinión, se tropieza: No soy de nadie, no tengo dueƱoā¦Ā Ā”Somos āy ojalĆ” queramos seguir siendoā de Dios!
Somos de Dios queramos reconocerlo o no. Y no solo nos creó, sino que da alguna manera nos predestinó: nos creó para que lleguemos al cielo a estar con Ćl para siempre. En tĆ©rminos reales no podemos decir que nos haya predestinado, pues no nos obliga a llegar al Cielo, pero al crearnos sĆ puso clara la meta: la felicidad mĆ”s grande que podemos alcanzar. No sólo somos de Dios, tambiĆ©n somos Ā”para Dios! Y en ese sentido: Mi destino es el que yo decido, el que yo elijo para mi⦠”claro! Dios nos pone el cielo en una charola de plata, pero cada quien elige aceptarlo o no. En ese sentido, cada quien elige su propio destino⦠pero ojo, porque la felicidad plena solo se encuentra en esa charola de plata que Dios nos ofrece.
Y volvemos a la pregunta: ¿a quién le importa lo que yo haga?
En primer lugar a Dios. Se muere de ganas de que hagas el bien, para que asà seas muy feliz. Tan le importa, que murió por ti en la cruz.
En segundo lugar a ti. Seremos juzgados en el amor āprĆ”cticoā, no āteóricoā⦠obras son amores, y no buenas razones. Tu amor, manifestado en acciones, te define.
En tercer lugar a todos nosotros. Ā”Todos queremos que el Cielo estĆ© lleno de gente! Nadie imagina un Cielo vacĆo, sino uno lleno de amigos. Y tambiĆ©n a nosotros ahorita, pues todos queremos vivir mĆ”s felices en la tierra, en un mundo mejor y con gente preocupada por los demĆ”s. ĀæO alguien preferirĆa un mundo lleno de gente egoĆsta?
QuizĆ” la culpa es mĆa por no seguir la norma⦠ya es demasiado tarde para cambiar ahoraā¦
Ā”Claro que es nuestra culpa! Realmente somos libres y eso necesariamente nos hace responsables de nuestras acciones. Pero no se trata de seguir āla normaā sino a una persona. No se trata de ser cumplidores de la ley, sino enamorados de JesĆŗs. Y para eso, gracias a Dios, Ā”nunca es tarde! Dios siempre nos espera con los brazos abiertos como el papĆ” de la parĆ”bola del hijo pródigo: listo para el abrazo de regreso a casa.
Y ahora sĆ, en casa, sabiĆ©ndonos muy hijos de Dios: me mantendrĆ© firme en mis convicciones⦠Vivir coherentemente la fe cristiana a veces es difĆcil. Que nadie te diga lo contrario. El cristianismo no es complicado, es difĆcil āes cruzā, pero es una cruz que vale toda la pena del mundo.
Mi destino es el que yo decido. Eso estĆ” claro. El que yo elijo para mi. TambiĆ©n estamos de acuerdo⦠Justo por eso, Ā”ojalĆ” escojamos ser felices para siempre! Yo soy asĆ, y asĆ seguirĆ©, Ā”nunca cambiarĆ©!