A GRITOS DE ESPERANZA
- Santiago Maza

- hace 12 minutos
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Álbum: ¿Qué pides tú?
Música: Alex Ubago
Año: 2001
Sobre advertencia no hay engaño. Típica frase que nadie se cree hasta que se la cumplen. La canción de Alex Ubago es medio nostálgica, medio romántica… y no se acaba de entender si está enamorado de la niña o no.
Por un lado dice que ella es la que lo llena de felicidad: A pesar de que la luna no brille mañana / Me dará igual, pues solo verte reír / Es lo que me hace feliz mi alma. Y por otro lado, se excusa por alejarse: Que si preguntan por mí / No les digas dónde fui / Que tu alma sea fuerte y cuando mires hacia el frente / No recuerdes todo lo que no te di. ¿A dónde fue que no puede decirlo a sus amigas? ¿Qué es todo lo que no quiso darle? ¿La quiere o no la quiere?
Siempre que se habla del cielo y el infierno parece que estamos siendo un poco dramáticos, pero es que así son todas las relaciones interpersonales: ¿me quieres o no me quieres? Punto. Y con Dios todavía es un poco más dramático: ¿me quieres sobre todas las cosas o no me quieres sobre todas las cosas? Lo bueno es que Dios nos da toda una vida para responder. Lo malo es que esta vida se acaba… y hay que responder.
¿Cuántos cristianos vivimos con esta nostalgia romántica que más bien denota falta de compromiso y de amor con Dios? Por un lado… Que tu luz brille por siempre porque tú te lo mereces… Y por otro: No recuerdes todo lo que no te di.
Y es verdad que una mirada distinta / O algún gesto más frío se clava / En mi pecho, daga del desconcierto… Eso nos pasa: a veces sí nos remuerde la conciencia. Cuando vemos un crucifijo o cuando escuchamos una canción emotiva después de comulgar… daga del desconcierto.
Ah, pero qué buenos somos para calmar la conciencia: Pero amor, ahí está la magia / Ahora que te veo, niña, ya te echo de menos. Todavía estamos con Dios y ya estamos pensando en lo que sigue. Nos acabamos de confesar y volvemos a caer en pecado. Saliendo de Misa y empiezan las críticas. ¡Qué bueno que tenemos toda una vida para responder a Dios! Una vida de pulir estos vicios que no nos dejan parecernos más a Cristo. Lo más padre es que Dios no pierde la esperanza: Y que tu voz siga pidiéndome a gritos amor / A gritos de esperanza.
Y volvemos a comenzar. Esa es nuestra lucha y así será toda nuestra vida: Ahora que te tengo no pienso perder el tiempo / Ni perderme por mi absurdo ego ni un solo momento / Se esfuma el miedo.
Qué importante y qué básico es el camino: no pienso perder el tiempo, hacer lo que nos toca cuando nos toca… o amar a Dios 24/7, que es lo mismo. No podemos perdernos en nuestros caprichos. Qué coraje perdernos el cielo por unos cuantos caprichos de este mundo… ¿cuánto vale tu cielo? ¿Cuánto vale la eterna felicidad? ¿No darías la vida por ser feliz y pleno para siempre? Perderse así es lo que le pasó al demonio: se perdió en su absurdo ego. Y es lo que pasará, tristemente, a todas las almas que terminen en el infierno.
Si preguntan por ti / Solo diré que te vi / En mis sueños una noche y solo sueño desde entonces / Para verme cada día junto a ti
En el infierno esos sueños de felicidad se convierten en pesadillas, pues ya no hay esperanza. No cabe esperar lo que tanto se antoja… y he ahí el llanto y la desesperación. Qué duro es el título de esta canción si le quitas la esperanza: solo quedan los gritos.
Y es que quedan tantas cosas / Por contarte y que me cuentes / Tantos ratos y pasiones por vivir / A tu lado, oh, mi vida / A tu lado
¡Claro! ¡Quedaba tanto por vivir: una eternidad! Ese es el cielo, tantas cosas que contarle y que nos cuente, una eternidad de ratos y pasiones por vivir… a su lado, a su lado.
Y a eso tendríamos que dedicarnos los cristianos en la tierra, ¡a dar gritos de esperanza! Tenemos la mejor de las noticias: Dios se hizo hombre para enseñarnos el camino a su casa, donde estaremos para siempre, para siempre, para siempre. ¿Por qué a veces nos da pena compartir ese mensaje?



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