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POCO TIEMPO

Foto del escritor: Santiago Maza
Santiago Maza
hace 15 horas
3 min de lectura

| Matisse (2024) |



Los primeros versos de esta canción ponen palabras a un sentimiento que debería ser de lo más normal en nosotros: reconocer que somos pecadores, que tenemos errores, que somos oscuridad… y que contrastamos con Dios, que es la luz más perfecta que hay.


Te pido perdón / Porque no soy perfecto como tú lo eres / Yo tan normal y aun así tú me prefieres / Yo tan oscuro / Y tú que enciendes luces cada vez que vienes.


Los siguientes versos ponen palabras al que debería de ser nuestro mayor deseo:


Tú / Mi código postal / Mi casa, mi lugar / En donde quiero estar.


Y el coro pone palabras a lo que quizá nos pasará después de la muerte… cuando tomemos conciencia de haber cruzado ese umbral desconocido a todos los hombres.


Y yo te quiero / Y para siempre me parece poco tiempo / Porque te quiero / No me da miedo el futuro si te tengo…


¡Qué increíble frase! Y qué sugerente es el amor… para siempre me parece poco tiempo. Cualquier amor tiende a buscar lo eterno… si no, probablemente no sea amor. El amor de verdad no pone límites de ningún tipo, ¡menos aún de tiempo! Si nos abruma pensar que el cielo es para siempre… quizá es que todavía no estamos tan enamorados de Dios. Si, en cambio, nos enamoramos más… ¡para siempre me parece poco tiempo! Poco tiempo para estar con Dios. Poco tiempo para contarle y que nos cuente. Poco tiempo para disfrutar de su compañía y beber de su sabiduría. Poco tiempo, en fin, para amarlo.


La siguiente reacción también debería de ser lógica: ¿Qué fue lo que hice bien? ¿En qué sueño desperté? Que te encontré…


Despertaremos en el cielo algún día —¡ojalá!, en su sentido más literal— y tendremos este pensamiento: ¿en qué sueño desperté? ¿Qué es esto? ¿Por qué tanta belleza y tanta felicidad? ¿Qué fue lo que hice bien? Y quizá escucharemos a Jesús: siervo bueno y fiel, porque fuiste fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en el gozo de tu Señor.


Y podríamos decir mil cosas de eso… pero los siguientes versos nos siguen dando para hacer oración: Te pido perdón / Si algún día se me olvida repetirte / Que el mundo es aún mejor porque tú existes / ¿Qué es lo que hiciste? / Que esta vida es vida porque me quisiste…


Es ese sentimiento tan claro del amor gratuito e inmerecido. Es la grandeza del amor libre de Dios hacia nuestra nada… y sigue la canción: Tú (…) En donde quiero estar. Jesucristo es el lugar y la persona con la que más queremos estar. Nos damos cuenta de la maravilla de estar con él, de no merecer estar ahí cerca… y nos sorprende su mirada invitando a acercarnos. ¿Qué le vas a decir al sentir esa mirada tan penetrante que te contempla desde el sagrario o desde ese crucifijo? No hay otra respuesta que la de la canción: Y yo te quiero / Y para siempre me parece poco tiempo / Porque te quiero / No me da miedo el futuro si te tengo… nada me da miedo, solo pienso que para siempre me parece poco tiempo. Qué maravilla.


¿En qué sueño desperté? Y quizá… al darnos cuenta de que no estamos soñando, podríamos decir —después de toda una vida de lucha—, Te encontré.

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