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  • Foto del escritorSantiago Maza

¿QUÉ VOY A HACER CON MI AMOR?

Álbum: A corazón abierto

Música: Alejandro Fernández

Año: 2004



En el principio existía Dios, que es Amor… y desbordaba tanto amor, que se hizo esta pregunta: ¿qué voy a hacer con todo este amor?


Imagina a Dios —uno y trino— desbordando amor. Un recipiente infinito y sin embargo desbordado. Dios con una urgencia enorme de compartir su amor: ¿qué voy a hacer con todo este amor? Que no cabe en mi pecho, que me cala los huesos… que me quema la carne y que me hierve la sangre. Imagina a Dios pensando: ¿cómo comparto este amor inmenso y con quién?


Y ahora contempla la respuesta: haré un ser a mi imagen y semejanza para que esté conmigo para siempre, disfrutando mutuamente de nuestra compañía. Le pondré un corazón que sepa amar lo bueno y una razón que le ayude a luchar por ello. Pero más importante, lo haré libre: para que nuestro amor sea verdadero.


Dios —ilusionadísimo con su proyecto— crea al hombre como objeto de su amor. Y su criatura humana le rechaza: le bajé las estrellas de un solo golpe, tal vez ese fue mi error. Le ofrecí cada día y cada noche, el alma y el corazón. Pero no le bastó, no fue suficiente, no quiso quererme como la quise yo. Dios en “shock”: se alejó de mi vida de un solo golpe, se fue sin decirme adiós. Me rompió la sonrisa, las ilusiones, el alma y el corazón. Le dí todo mi amor y no fue suficiente, no quiso quererme como la quise yo. ¿Qué voy a hacer con todo este amor?


¡Qué duro ha de haber sido para Dios el pecado original! Normalmente pensamos en el hombre desterrado y no compadecemos al Dios abandonado. Le dí todo mi amor y no fue suficiente: no quiso quererme como la quise yo. Esa es la historia de Adán y Eva, pero la verdad, también es la nuestra. ¿Cuántas veces nos hemos apartado del Dios que nos quiere con locura? ¿Nos duele despreciar así el amor de Dios? ¡Qué acostumbrados estamos a mirar al crucifijo! Desde ahi, Jesús nos grita: que me quema la carne y que me hierve la sangre… ¿no quieres recibir mi amor? ¿No quieres vivir tu vida conmigo todos los días y luego para siempre?


Además de compadecer un poco a Dios y de emocionarnos con llenar nuestro corazón de ese amor que Dios quiere regalarnos, es interesante preguntarnos: y si lo rechazo, ¿qué voy a hacer sin su amor?


En serio: ¿qué haríamos sin el amor de Dios? Toda la vida pierde sentido… ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué intentamos dar todos los días nuestra mejor versión? ¿Cuál es el motivo de nuestra sonrisa? Sin Dios, lo más grande sabe a poquito. Con Dios, lo poquito sabe a grande.

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